Una rosa como el corazón.

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domingo, 26 de julio de 2015

¿Más Café?

¿Por que hablamos de Destino? 
¿Realmente existe? 

Pensamos al destino de la siguientes maneras:

  • Por algo ocurrió.
  • Todo está escrito.
  • El Destino así lo quiso.
El Destino es construido de esta forma como una entidad omnipresente, quizá hasta mágica, que narra la historia de cada elemento de la existencia. Recorre el camino de cada persona, y de cada hoja en otoño. Una entidad a quien se le atribuye toda la responsabilidad de los hechos, tanto beneficiosos, como perjudiciales. ¿No estaremos mintiéndonos al atribuirle una responsabilidad a un ente del cual no tenemos pruebas de existencia?. 

Que muchos de los vacíos de conocimiento estén aun vacantes genera una suposición errónea, en general. La de pensar que algo puede estar frenando dicho conocimiento a avanzar y que, por ende, existe algo superior a lo racional, superior a lo científico, de lo que nunca nadie podrá tener información. Eventualmente hemos atribuido nuestra propia información, y hemos etiquetado a la vacante ahora supuesta mente llena. ¿Como se llama la misma? Destino, Casualidad, Suerte. 

Nuestra cultura, desde tiempos inmemorables, ha creado un sistema de culpable e inocentes, mediante el cual se buscan culpas. Un sistema basado en brindar el merecido castigo a quien haya causado un evento perjudicial. Siempre que buscamos culpa en algún lugar, implícitamente indicamos la necesidad de un castigo, sea verbal o físico. Y, deduciendo lógicamente desde aquí... nadie querría ser culpable de algo.

¿Cómo podríamos querer ser culpables de algo?

Hasta para las mas pequeñas culpas buscamos un casillero.

Querer liberar nuestra mente de ellas, u otras de mayor magnitud, a generado, a lo largo de los años, que atribuyamos la culpa a una entidad que no puede ser estudiada, no conocida. Echamos la culpa a La Nada: al "Destino", a la "Casualidad", a la "Suerte".


Así, la fortaleza que es la mente, se deshace de lo que no le es grato. Se ciega a si misma a fines últimos de sobrevivir.